Las cosas se han normalizado algo. todo lo normal que puede ser la vida ahora que tenemos un bebe. Pero bueno, ya por lo menos duerme y deja dormir. Aunque come por tres. Os lo aseguro. Todavía no le hemos cogido la medida. Da pavor.
Coge las tetas de la madre y las estruja, las vacía y las desecha. y aún pide mas. Hay que coger y hacer un biberón, le ponemos 50. y... Ponme otro de 30 mami, y otro. Y así hasta que se sacia.
Es curioso como cuando la cojo vuelve su cara hacia mi pecho y busca mi teta. Que aunque tengo. Pues no vale para lo que ella quiere.
Lo que si parece que hace muy a gusto conmigo es cagar. aprieta que da gusto. Y pone esa cara... Y luego se ríe. Bueno. Se sonríe. Y vuelta a apretar.
Los otros días la cambie solito. Que aunque tengo la costumbre de participar, pues normalmente me limito a sujetar las piernitas y a tirar el pañal sucio. Bueno, también le digo cuchi , cuchi y cosas como... aaayyyy como caga mi niña¡¡¡.
Pero ya digo que la cambie solo, si no me equivoco, ayer.
Todo bien. Le quito el pijama. Después de haber intentado desabrocharlo por medio de unos botones mas falsos que los billetes de 500 que usamos en el ultimo corto, que ya pondré en la web. A continuación el body. Lo levanto para arriba y le desabrocho el pañal y le quito la plasta que tenia, mi pobrecita niña, debajo del trasero. Cojo las toallitas. Una primero, y luego otra, y otra, y hasta seis, por si las moscas me dejo algo atrás. La crema para el pompis... Muy poquita, y, vaya, le pongo el trasero que parece que va a ir a un espectáculo circense. Mas toallitas para quitarle el exceso. Ya, a estas alturas, no me quedaba mas remedio que mostrar mi admiracion por mi hija diciéndole cosas como: aayyyy mi niña bonita, mi tocito de cielo... Sorprendiéndome a mi mismo por lo empalagoso que podía llegar a ser.
Total. Que le pongo su pañal limpio, le abrocho el body, y tengo que dejar por imposible el pijamita. A ver quien es el guapo que mete esas manitas por ese agujerito tan pequeño. Además, aunque luego vi que tenia otro corchete, no podía meterle el pijama por la cabeza. Solo con ver la cara que me ponía Diana, opte por dejarle solo el body, y liarla en su manta.
Ahora están las dos durmiendo. La madre, y la hija. Y yo permanezco en guardia con el talki, talki este a mi lado, que parezco que estoy de comando. La primera vez qeu lo cogi, le eche mano al receptor y dije: ¿Me se escucha???¡¡¡
sábado, enero 21, 2006
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