jueves, mayo 04, 2006

Me he venido del trabajo porque llueve. Mis dos niñas están dormidas. Yo lo suficientemente despierto como para darme cuenta de la suerte que tengo. Lo bruscamente que ha cambiado mi vida. las pequeñas alegrías que me reporta.
solo el baño que comparto con mi hija todos los días me llena de vida. Cada vez que la miro es como una pequeña inyección de vitalidad. Aun cuando llora y no se que le pasa me hace sentir muchas cosas que nunca antes había sentido con tanta intensidad.
No os voy a relatar esos sentimientos, porque todos los que sois padres sabéis cuales son, y que se multiplican por mil.
Mi niña cuando llego sabe que me puede, y callada esta en el parquecito, y en cuanto me ve protesta. Sabe que me tiene ganado de antemano y que acabare cogiéndola.
Mi niña en el baño salpica todo alrededor incluidas mis gafas, y mi alma con su sonrisa.
Mi niña es cabezona, y sabe lo que quiere. El que no lo sabe siempre soy yo.
Mi niña te recompensa. Cuando protesta y le das, ella sonríe.
Mi niña te agradece lo poco que le hagas con una sonrisa, o con su preciosa risa.
Mi niña no pide casi nada y a cambio da mucho.
Lorca decía en un poema "Diana es dura" Mi Diana es la luna y también el sol, porque me ilumina tanto de noche como de día.