Debo decir, como no, que mi niña se ha portado durante el viaje como si fuera una experta viajera. Y es que a Diana le encanta el coche. Esperemos que no cambie. Porque los padres son viajeros.
En este tiempo que hemos estado fuera se ha hecho una parlanchina de primera. No para de decir que si angue, angua, ajo, aahiii, uuujaa, y cosas por el estilo. Y que risas suelta, no sonrisas, carcajadas.
Se lo ha pasado bomba con su hermana y sus primas. Acostumbrada a estar sola con mami y papi, en el campo, estar entre tanta gente ha sido toda una novedad y un buen estimulo. Asi esta ahora, que solo quiere guerra y no perderse ni una. Se le caen los ojitos de sueño y no quiere irse a la cama.
Y es que estando ali han venido a verla su bisbuela, sus titos y titas de bilbao, de la rioja, sus primas de alli... todo un reguero de gente.
Pero al unico que le ha dado un besito ha sido a papi. Un besito de bunas noches cielo. Le pogno la cara, y alucina, me dio un beso sonoro y todo. No me ha vuelto a dar ninguno por mas que lo intento todas las noches antes de acostarla, pero ese de Pamplona se queda para mi recuerdo.



